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Hacia un nuevo mundo: Globalización

February 19, 2012

Es innegable que el término Globalización es uno de los más utilizados en el momento de intentar definir nuestro mundo actual. Estamos de acuerdo en que la globalización refleja una percepción generalizada de que el mundo está siendo rápidamente moldeado por fuerzas económicas y tecnológicas, que dan como resultado que la evolución de una región del mundo tenga profundas consecuencias para las oportunidades de vida de las personas o comunidades del otro lado del globo, por tanto se entiende como la aceleración de la interconexión en todo el mundo de todos los aspectos.

No obstante raramente se ha estudiado sistemáticamente y coherentemente definiendo si se trata de eventos que se han ido gestando en un proceso histórico o si estos señalan el surgimiento de una nueva coyuntura que suponga un replanteamiento de las formas de gobernanza y de las perspectivas de las comunidades humanas.

Por tanto sería interesante pensar en el origen de esta globalización. ¿Cuándo empieza este fenómeno? Para eso seguramente nos tendríamos que preguntar sobre su intensidad. Aunque creamos que este es un término acuñado en nuestro siglo, sería estúpidamente simplista aceptar que este fenómeno no proviene de un largo proceso histórico. Podemos pues preguntarnos si la globalización de nuestro mundo actual es mayor a la que encontrábamos en un pasado. La respuesta que se impone por supremacía de la lógica es que no. La razón de esa respuesta es que un avance actualmente no es tan significativo como en el s.XIX, cuando partían de un punto de inicio tan atrasado que permitía un avance sin precedentes en crecimiento, favorecido por la revolución en los transportes y en las comunicaciones que permitió la integración paulatina de los mercados y una mayor movilidad laboral.

David Held en su texto nos abre las puertas al debate existente sobre las diferentes teorías que estudian y aportan su personal visión sobre este fenómeno, distinguiendo tres grandes escuelas de pensamiento.

Para los hiperglobalizadoresla globalización se define como un fenómeno económico que está provocando una nueva época de la historia humana y un nuevo orden mundial en que son las fuerzas económicas impersonales de los mercados las que marcan las pautas de actuación en un contexto de economía global.

Estas fuerzas han provocado en primer lugar que los estados-nación tradicionales queden en un segundo plano o incluso que desaparezcan, ya que se esta produciendo una desnacionalización de las economías a través de redes transnacionales de comercio, producción y financieras. Por tanto en el plano económico los estados ya no tienen autoridad y tienen que tratar de tú a tú con empresas transnacionales.

Además a nivel político los estados se transforman a simples instituciones intermedias que sirven como unidades de transmisión para el “capital global” o como gestores de las consecuencias sociales de la globalización, ya que han visto reducida drásticamente su autoridad y su capacidad para ejercer el control sobre la sociedad y la economía. Además serán suplantados por las crecientes instituciones y asociaciones que constituyen nuevas formas de organización social.

Todo esto evidencia la llegada de la disciplina económica neo-liberal en que prevalece la buena gestión económica, que hará difícil la viabilidad del estado de bienestar  y donde al competencia económica va a suponer una nueva división mundial del trabajo que sustituirá  a la tradicional estructura centro-periferia.

A nivel político se cree que se está afianzando una nueva democracia liberal que reforzará la existencia de una civilización global que cuenta con sus mecanismos de gobernanza global, como las organizaciones  y instituciones económicas y políticas internacionales que faciliten la cooperación transnacional y la comunicación y gestión de los problemas globales.

Los escépticos sostienen que la globalización es esencialmente un mito ya que los niveles actuales de interdependencia económica sí tienen precedentes históricos ya que siguiendo su lógica economicista defienden que la integración entre los mercados era mucho más significativa en el s. XIX, época del patrón oro.En contra de los hiperglobalistas defenderán que la globalización no está produciendo una homogenización y convergencia en el bienestar de los diferentes países del globo, ya que en realidad se está tendiendo a una economía internacional cada vez más segmentada en tres grandes bloques regionales: Europa, Asia-Pacífico y América del Norte.Por tanto la globalización no homogeniza ya que se está produciendo un aumento de la desigualdad, que supone la creciente marginación económica de muchos Estados del Tercer Mundo. Tampoco produce una restructuración de las relaciones económicas mundiales ya que el comercio y los flujos de inversión  se concentran en los países capitalistas ricos del Norte y la mayoría de las multinacionales no llegan a las zonas menos desarrolladas.

Esta desigualdad, en opinión de muchos escépticos, contribuye al avance de los fundamentalismos y el nacionalismo agresivo, por tanto la idea de la homogeneización cultural y de una cultura global son mitos. En realidad esta   profundización de las desigualdades globales, sólo demuestra que occidente quiere mantener su primacía en los asuntos mundiales.

También en contra de los hiperglobalistas defenderán que no se está produciendo la aparición de un nuevo orden mundial en que los gobiernos nacionales pierden poder en regular la actividad económica internacional, ya que de ellos depende la liberalización económica mundial, definiendo los gobiernos como los principales “arquitectos” de la internacionalización.

Por último, para los transformacionalistas, la globalización se concibe como una fuerza transformadora históricamente sin precedentes  que está provocando que los estados y las sociedades de todo el mundo estén experimentando un proceso de cambio político, social y económico profundo en su intento de adaptarse a una nueva realidad que se caracteriza principalmente por no haber una clara distinción entre asuntos  internacionales, regionales, estatales y locales.Esta escuela recalca la dirección incierta de este proceso de largo plazo ya que se concibe como contingente y lleno de contradicciones.

Aunque aceptan la existencia de un único sistema global, comparten con los escépticos la creencia que no hay pruebas de la convergencia global o de la llegada de la sociedad mundial única. También comparte con ellos la creencia que la  globalización se asocia con los nuevos patrones de la estratificación global en el que una nueva división internacional del trabajo, no geográfica, sino social se impone como criterio de división de la economía mundial.

Esta estratificación mundial está relacionada con la creciente desterritorialización de la actividad económica, la cual adquiere una dimensión global y transnacional, hecho que trae como consecuencia la reingeniería” del poder,  de las funciones y de la autoridad de los gobiernos nacionales. Aunque estos siguen manteniendo la autoridad jurídica última sobre lo que ocurre en sus propios territorios esto se yuxtapone con la ampliación de la jurisdicción de las instituciones de gobernanza internacional. Por tanto pierde el monopolio en este campo compartiéndola con nuevas organizaciones e instituciones internacionales, como la UE o el Banco Central Europeo.

Aunque defienden que la globalización está transformando el poder y la autoridad de los gobiernos nacionales rechazan el final de la soberanía de las naciones-estado de los hiperglobalistas y la afirmación de los escépticos  de que no ha cambiado mucho su papel. En su lugar defienden un “régimen de soberanía” nueva y también la aparición de nuevas y poderosas formas no territoriales de organización económica y política en el ámbito mundial, hecho que ha provocado que la autoridad se ha vuelto cada vez más difusa entre los organismos públicos y privados a nivel local, regional, nacional, y global y que los gobiernos busquen estrategias coherentes de compromiso con un mundo globalizado, generando un estado más activista.

La globalización puede entenderse como un proceso o conjunto de procesos que tienen lugar en distintos momentos de la historia y que se pueden caracterizar por distintas velocidades. Encontramos el momento que empieza la primera globalización a medianos y finales del siglo XIX, como se ha expuesto con anterioridad, durante este momento histórico se producen grandes avances en las comunicaciones, en los transportes, en los intercambios comerciales así como también en la economía mundial sin precedentes en la historia y los movimientos migratorios de personas. Este punto fue objeto de debate durante la realización del seminario. A partir de aquí se derivaron distintas cuestiones, como por ejemplo si han existido varias globalizaciones o por el contrario hay una sola globalización que ha ido sufriendo distintos cambios de velocidades a lo largo de la historia y que se ha visto ampliada por la aparición de determinados inventos que han cambiado la forma de entender el mundo. Así como también las difíciles situaciones económicas, la movilidad de personas – migraciones-  la manera cambiante de comprender la economía a nivel mundial y la mayor necesidad de organizaciones internacionales y el cambio de relaciones entre Estados que pusieron de relieve que la llamada “primera globalización” fue de mayor importancia a casa del punto de origen desde el que se partía, pero por el contrario no es tan clara la diferenciación entre la primera y la segunda globalización. En nuestra opinión y teniendo en cuenta las distintas fuentes utilizadas en el seminario creemos que no existe una división clara entre estas dos globalizaciones sino que por el contrario existe una línea difusa de la que las dos forman parte se ha ido extendiendo en el tiempo y ha ido apareciendo en distintos lugares en los cuales con la primera globalización no tuvo un impacto tan grande.

Esta es la mejor forma de entender la globalización que por el contrario entenderla como un único o una única condición singular. Destacar que la globalización no se desarrolla de una forma lógica ni lineal, no refleja esta línea de desarrollo, sino que por el contrario, refleja la aparición de redes interregionales así como también sistemas de interacción y de intercambio.

No hace falta recodar que ningún Estado de mundo ha ido avanzando de forma independiente a la globalización, o no se ha visto afectado por ella. Todos han sufrido las consecuencias de la globalización, aunque a algunos estados los ha afectado de manera positiva contribuyendo a un mayor crecimiento económico, a una aproximación a los llamados estados del primer mundo –convergencia-, han visto mejorar su posición en el nuevo orden internacional y su población ha sufrido un cambia cualitativo de vida. Por el contrario, hay otros estados que padecen las consecuencias negativas de la Globalización, padecen una mayor explotación por parte de los países ricos, han visto como la riqueza de su país y de su población se ha reducido así como también su competitividad en el mercado mundial y en las relaciones internacionales. La globalización nos afecta a todos, aunque de distintas maneras, pero nadie puede estar ausente de su influencia ni puede vivir al margen de esta.

Pero no solo afecta a cuestiones económicas sino que también se ven afectadas las aéreas más sociales y del ámbito más personal de los ciudadanos. Pocas áreas de la vida social pueden escapar del alcance de los procesos de la globalización. Estos procesos de cambio favorables se reflejan en todos los ámbitos sociales de la cultural a través de lo económico, lo político, el legal, el ejército y lo ambiental. La globalización es mejor entendida como un fenómeno social multifacético o diferenciada. Por esta razón decimos que no puede ser concebida como una condición singular sino que refleja los patrones mundiales  con interconexión dentro de los de los ámbitos claves de la actividad social.  Es aquí donde también apareció el otro punto destacado de discusión en el seminario que realizamos, y que también está estrechamente ligado con las tres  distintas posiciones que hemos descrito con anterioridad. Remarcar que en esta cuestión ya nos estamos aproximando más a la perspectiva actual de la globalización.  ¿La globalización económica lleva también a la globalización de los valores – homogenización-  de las culturas y a una sociedad civil mundial? En este momento también es interesante preguntarse: ¿Globalización u Occidentalización?

Para responder a esta pregunta en clase aparecieron distintos puntos de vista  así como también distintas respuestas a esta pregunta, pero lo que está claro es que la mayoría de patrones de consumo de los que goza el mundo actual proceden de occidente y que cada vez se están implantando los valores occidentales – del mundo anglosajón- como los correctos dentro del nuevo orden mundial y en las relaciones entre estados e incluso dentro de los propios estados. La cultura occidental se está expandiendo de una manera desorbitada y en algunos lugares esta se está imponiendo por medios no democráticos como la guerra o el conflicto armado. En este sentido se pueden ver atacados los sentimientos nacionales de cultura de las distintas regiones y estados del mundo.  Son fruto de esto los distintos movimientos contrarios a la globalización que pueden aparecer en distintas partes del mundo y que ven como sus culturas, su forma de vida, su manera de entender el mundo están pasando a un segundo plano a causa de esta unificación de valores y culturas que muchas personas ven que causa la globalización.

La globalización también ha causado una manera distinta de ver a las demás personas de otros países, anteriormente a la globalización e incluso en los primeros años de esta, la precepción de las personas con conocimientos y características similares a los tuyos e incluso procedentes de la misma clase social -mismo sector de trabajo- se veían como compañeros, como personas con las que luchar para conseguir mejores resultados dentro del campo laboral, mejores condiciones de trabajo entre otras cosas. Pero a lo que nos ha llevado esta globalización es a entender que en la actualidad no hay compañeros sino rivales. Esta es una de las conclusiones con las que terminamos el seminario y que para ejemplificarla mejor utilizamos el texto de Milanovic – lectura recomendada y muy interesante para complementar- . Hemos pasado de compañeros a rivales, de intentar entre todos crear una acción colectiva que nos permita mejorar en nuestra vida laboral a competir por el trabajo, trabajar por un sueldo inferior, formarnos para tener un nivel superior y aceptar las demandas de los mercados. Este hecho ha provocado que haya una menor actuación colectiva por parte de los obreros y colectivos laborales.

También fue un punto de debate importante en este seminario si era más importante la clase social a la que pertenecías o por el contrario el país de origen. Anteriormente a la globalización la clase social era determinante y marcaba tu posición en el mundo y tu capacidad de ascenso. Pero esto cambió a partir de la globalización y también a partir de los efectos producidos por esta -expuestos en el párrafo anterior-  la clase social ya no determina tanto tu progreso en el mundo como lo hace el país de origen. Las distancias entre país han crecido a partir de la globalización y las diferencias entre muchos de ellos han aumentado. Consecuencia de esto es que la clase social ya no es tan determinante como lo es el país de origen. Esto está muy bien explicado y ejemplificado por Milanovic que estudia este tema y nos muestra ejemplos que corroboran esta teoría.


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