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Una nueva fuerza política: The Labour Party

February 4, 2012

Podemos asociar indudablemente y de forma automática el término Revolución Industrial con Inglaterra y a la vez destacar el nacimiento del movimiento obrero como consecuencia de esos hechos. Como ya hemos discutido en el otro texto en Gran Bretaña se unieron una serie de factores y condiciones que favorecieron que el fenómeno industrial se arraigara con la fuerza necesaria para acabar produciendo dicha revolución industrial.

Es importante pero analizar una parte importantísima de este fenómeno, como fueron los trabajadores de las fábricas, ya que estos se convirtieron en los protagonistas sociales, políticos y económicos del momento.

La evolución de dicho colectivo que terminará con la formación del partido Laborista Británico se debe entender en relación con el contexto histórico y económico del siglo XIX y XX. Es evidente, igual que las grandes transformaciones históricas, que la industrialización no sólo supuso consecuencias en el plano económico, sino también en la esfera social . Es a partir de la separación entre la propiedad de los medios de producción y la fuerza del trabajo del empleado, cuando empiezan explícitamente las disputas entre estas dos clases sociales, ya que aquí es cuando el trabajador se da cuenta que pertenece a una propia clase social, diferente de la de sus explotadores, entendiendo entonces que debe luchar por mejorar sus condiciones de vida y de trabajo.

En los inicios de este movimiento obrero destacan dos corrientes que no consiguieron consolidarse y formar ese gran partido obrero. Fueron hechos como la introducción de las máquinas, que suponían una reducción de los trabajadores lo que animó al primer movimiento reivindicativo obrero, el Ludismo (Ned Ludd). Pronto estas reivindicaciones fueron acogidas por un segundo movimiento, el Cartismo, comprometido con unas demandas un tanto utópicas para la época, como eran el sufragio universal masculino y unas condiciones más igualitarias a nivel social y político.

Con una confrontación cada vez más abierta entre el capital y el proletariado y una serie de alianzas políticas que unían cada vez más a la burguesía más librecambista con la clase obrera, se consiguió en 1867 la Reforma que permitía acceder al derecho al voto a los obreros, hecho que fue seguido en 1971 con el reconocimiento legal de las Trade Unions, organizaciones y sindicatos obreros, que estaban organizados por ramos según el sector económico aunque existía un gran concenso entre ellos. Se formará dentro de ellas una organización encargada de llevar el mayor número de obreros al Parlamento, la Labour Representation League.

Durante los años 80 se fundó la Democratic Federation con la intención de resucitar el Movimiento Cartista, convirtiéndose seguidamente en la “Federación Social Democrática” (FSD), asumiendo valores marxistas. En ese mismo momento surge también otra asociación de propaganda socialista, la Sociedad Fabiana, que pretendía hacer penetrar las ideas socialistas en los medios y partidos burgueses.

No obstante es en los años 90, y ante el dificultoso punto de conciliar las diferentes secciones que conformaban los partidarios  para construir un partido que los representa-se cuando se produce un impulso para que se logre la formación y consolidación del Partido Laborista.

Será en 1893 cuando en el Congreso de las Trade Union, Keir Hardier, un minero escocés, propuso un programa claro de reformas, impulsando a las Trade Unions que participen en la política activa, creando el Partido Laborista Independiente, defensor de políticas socialistas, aunque en principio no se quiso identificar con esa ideología. El Comité Parlamentario del Consejo de las Trade Unions aceptó las ideas de Hardie que iban  encaminadas a lograr una unidad que se trasladase a mejores resultados electorales. Así pues se constituyó en 1901 una unidad de acción que agrupara a todas las asociaciones obreras y organizaciones de ideas socialistas, el Labour Representation Comitte (LRC), el cual evolucionó hasta la creación del Partido Laborista  en 1906, siendo ya una fuerza política independiente, después de pactos con el Partido Liberal, con ya más de 30 miembros parlamentarios en la Cámara de los Comunes. El problema principal por el cual atravesará en estos primeros años será el cúmulo de opiniones y formas de expresión que existían en él, hecho que dificultaba que se consolidase como un partido fuerte y unido. Será a partir de 1918 cuando adopte nuevos estatutos que reforzaran su disciplina organizativa y lograran una mejor y eficiente estructura.

Lo que es realmente importante es entender las singularidades y las peculiaridades del Partido Laborista Británico, características que lo diferencian de los otros partidos continentales socialistas.

Cómo ya hemos visto las singularidades históricas de un país, así como su cultura política y social, afectan sobremanera la evolución de los partidos, como también su consolidación y aceptación entre la sociedad. Hemos visto que el Partido Laborista ya en sus inicios no chocó con los sectores más conservadores de manera que no se estableció un conflicto abierto que pudiera hacer peligrar su supervivencia dentro del sistema político. Se le ha tachado además de ser un partido demasiado pragmático y bien avenido con las otras fuerzas políticas, aunque defendiese unas peticiones de carácter socialista y obrero. También se ha comentado que es y ha sido a lo largo de su historia un partido muy poco comprometido con sus bases ideológicas socialistas, por su carácter poco dogmático y normativo, a diferencia de los partidos socialistas continentales, mucho menos flexibles. Pero realmente tenemos que entender que ya sea por sus múltiples corrientes que en él vivían, las cuales nunca supusieron una ruptura interna que pudiera romper el partido, o por tener unos objetivos claros como era la mejora de la clase obrera, hicieron prevalecer su pragmatismo y su flexibilidad, que sin lugar a dudas fue lo que le dio el acceso al Parlamento y la penetración en las distintas clases sociales, convirtiéndose en una alternativa de poder real, desplazando al partido liberal y defendiendo un programa cercano al movimiento social demócrata.

Bibliografía: PEREIRA,J.C.”El Partido laborista británico”Cuadernos de Historia Moderna y Contemporánea, vol.1, (1980), pp.171-185

Laia Portell i Pol Ricart

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