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Evolución hasta el Comercio Internacional. Bélgica y Brasil.

March 12, 2012

En esta última entrada conjunta, queremos analizar, ejemplificar y juntar los distintos temas tratados en los seminarios, por eso hemos decidido escoger dos países: Bélgica y Brasil, uno desarrollado y el otro en vías de desarrollo, situados en regiones del mundo distintas y exponer cómo se produjeron los fenómenos de la Revolución Industrial, las migraciones y globalización y una explicación del papel del comercio internacional de ambos países en el mundo. Empezaremos con la Revolución Industrial, seguido de la globalización y migraciones y por último trataremos el papel del comercio Internacional.

Revolución industrial en Bélgica y Brasil

Como todos sabemos, la Revolución Industrial se inició en Gran Bretaña, pero rápidamente se sumaron al proceso otros países como  Francia, Alemania y Bélgica; tres de los llamados “First Comers” por su rápida incorporación a la industrialización.

De los países que integran la Europa continental, Bélgica fue la primera región en la que se adoptó el nuevo sistema de la Revolución Industrial, basado en las innovaciones tecnológicas, la maquinaria y la producción a gran escala. Para razonar el por qué de este hecho, debemos fijarnos en los factores que determinaron el desencadenamiento temprano de la Revolución Industrial en el país belga.

En primer lugar encontramos el factor geográfico. La corta distancia entre las islas británicas y Bélgica, favoreció al desembarco de los ingleses en tierra continental. Otro factor determinante fue la abundancia de recursos naturales, similar a la del país precursor. Su amplia dotación de carbón convirtió Bélgica en una importante potencia siderúrgica exportadora hacia zonas cercanas.

De la misma manera juega la larga tradición industrial del país, que no hizo difícil la innovación en materia tecnológica tanto en el campo agrícola como en el campo industrial; un país de agricultura arcaica no tendrá la misma posibilidad que otro con una agricultura avanzada con nuevas técnicas. Bélgica era también poseedor de un buen sistema de comunicaciones que ayudó a succionar la demanda que suponía la producción a gran escala a la vez que garantizaba la expansión y comunicación de los mercados formando una extensa red que conectaba los diferentes motores de la producción. El alto grado de desarrollo de sus vías de comunicación hizo de Bélgica el único país con una red ferroviaria totalmente finalizada antes de 1848. Tampoco podemos pasar por alto la cantidad de canales que cuenta el país, capaces de transportar las mercancías por todo el país en relativamente escaso tiempo.

En el período compuesto entre 1801 y 1846, la población belga aumentó un 15%. En el año 1906, la población belga excedía los 7 millones, y el personal industrial sumaba 1.372.000 personas.

Brasil, por el contrario, se enmarca dentro del grupo de países de industrialización tardía debido a que es después de la segunda guerra Mundial cuando experimentó un crecimiento económico espectacular, siguiendo el procedimiento de industrialización que había caracterizado a Europa del Norte y occidental a principios y durante todo el siglo XIX.

Brasil logró desarrollarse a pesar de que sus empresas no gozaban de la ventaja competitiva de ser pionero en tecnología, este hecho, es una característica distinta a la industrialización de países como el Reino Unido, Alemania o EEUU los cuales conquistaron los mercados  mundiales gracias a que lograron generar nuevas tecnologías de producción que los hacía altamente más competentes que el resto de países.

A pesar de que la profundización de la industrialización en Brasil se da alrededor de 1950, anteriormente, en las décadas de 1930 y 1940 se tomaron las primeras medidas de industrialización por  sustitución de importación (ISI) por productos nacionales como respuesta a la crisis económica mundial originada por la Gran depresión y la Segunda Guerra Mundial. Tradicionalmente exportaba recursos naturales del área de minería, agricultura, que luego, en el periodo de la postguerra  se produjo la sustitución de importaciones en industrias manufactureras.

Brasil en las primeras etapas de industrialización se asemeja  por la exportación de productos básicos y primarios.

El modelo de Industrialización por sustitución de importación entre los principales objetivos  se trataba de asignar a los agentes internos; estado-nación, mercado interno, empresariado, burguesía nacional entre otros, un papel más decisivo en la creación de una base endógena que fuera capaz de promover el crecimiento económico y la industrialización dejando que las fuerzas externas ocupasen un papel complementario.

A partir de la década de 1960 no se puede decir que Brasil es un país agrario. La producción industrial, el comercio y los servicios superan en largo la producción agrícola en el Producto Interno Bruto. Los sectores industriales que se perfilan como más importantes son los alimentos y bebidas;  el acero;  los productos químicos, metalurgia, derivados de petróleo, el cemento y fertilizantes; equipamientos electrónicos; automóviles; textiles, ropas y calzado.

Al despegar la industria en Brasil a partir de 1960  Se crearon diversos polos de desarrollo, que hoy siguen siendo las regiones industriales de Brasil: el triángulo São Paulo, Río de Janeiro y Belo Horizonte, a lo que se añadió Salvador de Bahía tras el descubrimiento del petróleo. Hoy en día son las grandes multinacionales las que impulsan el desarrollo industrial de Brasil, gracias a que en el país cuentan con una mano de obra más barata y acceso a mercado latinoamericano.

La materialización de su proceso de industrialización en la segunda mitad del siglo XX son sus poderosas tasas de crecimiento de su producto interior bruto  durante los periodos de 1965- 1980. Durante el periodo de 1965- 1973 el PIB brasileño creció 9,8% y durante el periodo de 1970-1980 creció un  8,4.  Finalmente en la década de los 80 ese crecimiento tuvo un cambio de tendencia y presenta un crecimiento medio negativo. No obstante, en la actualidad Brasil es uno de los países más pujantes de los considerados en vías de desarrollo ya que su crecimiento en el periodo de 2008-2011 fue del 4,6%, una tasa inconcebible en Europa a tenor de la crisis financiera y la deuda.

Para concluir, en la actualidad la estructura económica de Brasil es de la siguiente manera: la industria aporta el 30% del PIB y da trabajo al 14% de la población activa mientras que el sector servicios aporta el 64% del PIB y ocupa al 66% de la fuerza de trabajo.

Por tanto observamos en el contexto de industrialización dos realidades y procesos de evolución en este plano muy distintos. Esto provocará que tengan un desarrollo diferente en los otros ámbitos que ahora trataremos.

Las migraciones y la globalización en Bélgica y Brasil

Los movimientos de población han ido a la par del desarrollo de contactos y flujos entre diferentes sociedades y culturas, es decir el aumento de la interconexión global. Por tanto no podemos entender la globalización sin el factor de movilidad humana.  En particular, durante la primera fase de la globalización que tuvo lugar entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, los grandes desplazamientos humanos jugaron un papel fundamental. En este sentido, la situación contemporánea resulta paradójica, puesto que, en un mundo más interconectado que nunca, donde los flujos financieros y de comercio se liberalizan, la movilidad de las personas, en cambio, se enfrenta a fuertes barreras que la restringen

Una segunda reflexión es que podemos relacionar la inmigración con la industrialización ya que se ha determinado, mediante innumerables estudios, que a partir de la penetración del capitalismo que supuso la concentración de capital, la llegada de  las innovaciones tecnológicas, especialmente en la agricultura que produjeron la expulsión de una parte del campesinado europeo y la liberalización de la fuerza del trabajo artesanal, además de nuevas relaciones de producción, ha habido una movilidad de la fuerza del trabajo que ha provocado  la aceleración de los movimientos migratorios a escala mundial.

Las migraciones transcontinentales, que son las que nos interesan,  entre Europa y América, se caracterizaron en la segunda mitad del siglo XIX, por un decrecimiento cuando había relativa prosperidad en Europa y depresión en el Nuevo Mundo, y se incrementaba cuando Europa se enfrentaba a situaciones de crisis y América vivía ciclos de desarrollo. Desde ese momento, los principales países americanos, Estados Unidos, Canadá, Argentina, Brasil, Uruguay, a los cuales debemos añadir Australia, Nueva Zelanda y África del Sur, recibieron miles de inmigrantes que salían de Europa, muchas veces con apoyo gubernamental, para la “tierra de las oportunidades”.

En este contexto, las inmigraciones son entendidas  como un factor importante de desarrollo económico y de progreso, ya que incorpora en el país receptor, nuevos capitales, fuerza de trabajo, y experiencias sociales y culturales, y especialmente en el período de la primera globalización, la inmigración internacional cumplió un papel clave en la convergencia económica de algunas regiones del Viejo y del Nuevo Mundo, ya que se liberaron las corrientes de capital y de bienes ,y los beneficios fueron a parar fundamentalmente al mundo desarrollado y a sus principales asociados comerciales, como Brasil, China e India.

Siguiendo al hilo de la argumentación y continuado el esquema que hemos seguido analizaremos en estos términos las posibles relaciones que existen entre revolución industrial, inmigración y globalización, centrando  nuestro análisis en Brasil y Bélgica.

Brasil fue a partir de la segunda mitad del siglo XIX más concretamente entre 1880 y 1930, destino de millones de inmigrantes europeos y asiáticos. De Europa llegaron principalmente italianos(35,5%) y portugueses (29%)y  en menor medida españoles, alemanes, suizos y eslavos. Este proceso de inmigración masiva se alentó por parte de las autoridades brasileras, las cuales con el fin del tráfico de esclavos, necesitaban mano de obra a bajos costes, demanda incrementada al desarrollarse las plantaciones y el cultivo de café, principal producto de exportación. Por todo esto empezó un proceso de substitución de mano de obra esclava por la de trabajadores asalariados de inmigrantes europeos, en muchos casos, fomentada  incluso, por  el propio gobierno brasileño, ya que este pagaba el viaje y el inmigrante tenía que proponerse trabajar en las haciendas para devolver el valor del pasaje.

En las últimas décadas del siglo XIX, llegaron un nuevo tipo de inmigrantes, los “burgueses inmigrantes”, que organizaron sus empresas industriales y que introdujeron innovaciones sociales y técnicas en la ciudad. No obstante, a partir de la década de 1930 no solo la inmigración portuguesa en Brasil comenzó a decaer, sino todas en manera general, ya que Brasil no necesitaba más de inmigrantes que abrazaran la agricultura y la industria, con nacionales que conseguían suplir las demandas. Además el nacionalismo militar del presidente Vargas creó una ley que controlaba la entrada de inmigrantes a Brasil, sin embargo fueron excluidos de esta ley sólo los portugueses. Pero el paisaje que dejaba para el futuro es que alrededor de 35 millones de brasileños serían descendientes de inmigrantes italianos.

Para terminar, hay que destacar, la participación y integración de inmigrantes extranjeros en el desarrollo económico, social y urbano de las principales ciudades de Brasil, como Sao Paulo, destacando la participación de los inmigrantes en los orígenes de la industrialización y el éxito que lograron en conectar la ciudad con los avances técnicos y sociales de las primeras décadas del siglo XX.

Pasando ahora a tratar el otro país, podemos puntualizar que las economías desarrolladas siempre han necesitado trabajadores de los países menos desarrollados, por tanto Bélgica nos sirve como ejemplo de un país industrializado que abrazó tempranamente las transformaciones económicas propias de la industrialización del s. XIX. La inmigración en Bélgica se caracteriza por su fuerte heterogeneidad en cuanto al origen y la distribución de su población. Con más de un 12% de personas nacidas en el extranjero, Bélgica acoge a una de las comunidades de inmigrantes más importantes de Europa. Sin embargo, su participación en el mercado de trabajo belga presenta muchas carencias.

Los datos más destacados de esta inmigración, tiene su origen en el final de la Segunda Guerra Mundial, momento en que como consecuencia de la necesidad de mano de obra en pleno período de reconstrucción nacional, Bélgica relanza una política de inmigración ordenada basada en la  contratación de trabajadores inmigrantes en varios sectores de actividad (metalurgia, canteras, química, construcción, transportes…). No obstante cabe puntualizar que  a diferencia de otros países Bélgica no conoce ninguna inmigración colonial. Bélgica no ha dejado nunca de acoger a extranjeros, aunque progresivamente las migraciones se fueron diferenciando de las que se habían desarrollado durante el período anterior,  en lo que respeta a la formas de migración y a los orígenes nacionales de los migrantes. Además últimamente se ha caracterizado por la inmigración de los nacionales de los países miembros de la Unión Europea, favorecida por la integración económica de Europa.

En resumen podemos decir que la migración internacional encuentra sus determinantes básicos en las desigualdades en los niveles de desarrollo, cuya persistencia y notoriedad en el mundo globalizado contemporáneo acrecienta las llamadas presiones migratorias. No cabe olvidar que la reducción de las brechas y la convergencia económica son condiciones elementales para que disminuyan los estímulos a la migración a largo plazo, ya que mientras ello no ocurra, los países de la región deberán convivir con la migración internacional, enfrentando sus múltiples consecuencias, pero también aprovechando sus oportunidades.

El papel de Bélgica y Brasil en comercio internacional

Hay dos organizaciones claves para el desarrollo del comercio internacional. Estas son el GATT i posteriormente la OMC. Para relacionarlo con lo tratado en el seminario y juntarlo con el estudio previo que hemos hecho, nuestra idea ha sido mantener los países que hemos escogido para comparar la Revolución Industrial y la globalización junto con las migraciones. Estos son Brasil y Bélgica, un país desarrollado como es Bélgica y el otro que en la actualidad está experimentando un crecimiento rápido. Destacar que ambos países fueron los signatarios del GATT (miembros fundadores) y que posteriormente con la firma de los acuerdos de la OMC en la Ronda de Uruguay pasaron a ser miembros oficiales  de la OMC en el año 1995. Empezaremos con Bélgica que es miembro de la OMC des de 1995 que sustituyó al GATT. El GATT llevaba funcionando desde 1947 como organización encargada de supervisar el sistema multilateral del comercio internacional y cómo ya se ha explicado fue substituido por la OMC que ya era un organismo internacional y supranacional que ejercía de árbitro en las disciplinas económicas de los países. Bélgica empezó a formar parte del GATT el 1 de enero de 1948 mientras que Brasil no tardó mucho más, empezó a formar parte del GATT el 30 de julio de ese mismo año.

Bélgica en la actualidad tiene una balanza negativa en cuanto al comercio internacional a causa de que realiza más importaciones que exportaciones a cauda de la caída de estas por la crisis económica en la que nos encontramos inmersos. Son los países de la  Unión Europea quienes se benefician del liderazgo de Bélgica como país exportador y  a su vez son sus principales proveedores y clientes. El comercio exterior representa para Bélgica un 155% de su PIB. Con pocos recursos naturales, Bélgica importa grandes cantidades de materias primas y las exportaciones un gran volumen de fabricación, haciendo que su economía sea vulnerable a la volatilidad en los mercados mundiales. Aún así Bélgica tiene una economía moderna y abierta, y la empresa privada basada ha sabido aprovechar su ubicación geográfica central, sofisticada y desarrollada red de transporte y diversificada base industrial y comercial. Bélgica ha sido uno de los países más exportadores de la Unión Europea. Destacar que Europa es la región del mundo que a lo largo de los años más nivel de exportaciones tiene. Bélgica es un ejemplo perfecto para exponer el peso de esta región a causa de que la mayoría de transacciones comerciales las realiza con países de la Unión Europea.

Brasil se trata de un país exportador de materias primas y ha sufrido a lo largo del tiempo un aumento del sector servicios, sobre todo en los últimos años llegando así a asemejarse a los países desarrollados. Hay que destacar que el crecimiento sostenido del PIB per cápita sin que hubiera grandes subidas ni bajadas y la subida más alta se produjo entre los años 1969 y 1979 que se ha mantenido más o menos estable en los años siguientes. Brasil es el país de América Latina que más contribuye en el comercio internacional actualmente, aunque en los años 50 este se vio superado por Venezuela y no fue hasta los años 80 cuando este país se situó como el que más participa en el comercio internacional. Por tanto lo que podemos decir que Brasil siempre ha participado activamente en el comercio internacional aún estando situado en una zona alejada de los principales flujos de comercio que se situaban más en Europa, Asia o incluso Estados Unidos. Uno de los productos más importantes de exportación en el país fue el café. Como hemos dicho fue en la segunda mitad del siglo XIX que el comercio internacional de Brasil tuvo un crecimiento sin precedentes y por esta razón también creció la demanda de café por parte de Estados Unidos y con la utilización de barcos de vapor favoreció este tipo de comercio también con Europa. Fue también a causa del capitalismo y del estadio que alcanzó que ayudó a crear las condiciones para un mercado mundial de exportación de capitales. Destacar que Brasil forma parte de los BRIC y en comparación con los otros tiene uno de los niveles más bajos de exportaciones y este se ha ido reduciendo a lo largo de los años donde China ocupa el espacio principal. Brasil realiza sus exportaciones no solo a su región de América Latina sino que también con distintas partes del mundo, eso es una de las principales diferencias que encontramos con Bélgica, el cual, tiene una área es más reducida.

Podemos concluir que el comercio internacional conecta todos los aspectos tratados anteriormente ya que des del momento en que nos encontramos con un orden mundial interconectado en todos los aspectos, el cuál ha sido consecuencia de la revolución en los transportes y en las comunicaciones, la cuál ha favorecido esa inmigración, la cual a la vez a ayudado al contacto cultural y social;  también encontramos, evidentemente, muy consolidada la integración a nivel económico, hecho que produce que esto se  traduzca en que los diferentes países aun con sus particularidades y sus estructuras económicas internas participen de este comercio internacional. 

Qué malo que Barcelona sea la capital mundial de las tecnologías móviles

March 12, 2012

Están de moda las protestas. Está de moda salir a la calle cada semana para reclamar lo mismo que la semana anterior. Está de moda criticar las nuevas políticas dependiendo de la boca que las anuncie. La política está de moda y como estudiante de Ciencias Políticas por supuesto que me alegra, pero ¿saben lo que me entusiasmaría? que las críticas fueran fundamentadas y constructivas. Sin embargo, destruir fachadas y quemar contenedores no me suena muy constructivo. Me refiero a los altercados originados el pasado 29 de febrero durante la protesta de estudiantes convocada por la Plataforma Unitaria en Defensa de la Universidad Pública (PUDUP) en la que participaron 25.000 alumnos según la Guardia Urbana y 70.000 alumnos según la organización (tantas matemáticas en la escuela para después encontrarnos con semejante abismo entre cifras). Con esto no quiero decir que me guste como suena “España, a la cola de la educación”, sinó que “Barcelona, capital mundial de las tecnologías móviles” no me suena mal precisamente.

No voy a entrar en si se nos da la información necesaria y transparente como para forjar una opinión con fundamentos, o si me parece bien que se recorten presupuestos en educación y no de otros sectores, no. En lo que sí quiero entrar es en las cifras que nos brinda la GSMA.

Barcelona lleva desde 2006 acogiendo el Mobile World Congress (MWC) y seguirá así hasta 2018. Se estima que el congreso será una muy significante inyección para la economía barcelonesa, ni más ni menos que 3.500 millones de euros, que se dice pronto. Importantes sectores de la capital se verán favorecidos, en especial el hotelero y turístico, sin contar por supuesto con la industria catalana de la telefonía móvil, que ha visto como sus 11 empresas presentes en el congreso del 2007 se han multiplicado por 5. Esta edición se ha cerrado con 67.000 asistentes, un 11% más que el año pasado, por lo cual el año que viene, la feria se trasladara al recinto Gran Vía de Fira de Barcelona ya que las instalaciones de Montjuïc se han quedado pequeñas. Dentro de todo, ser capital mundial de la telefonía móvil no suena tan mal, ¿no?

Y el dato más importante para el objetivo de este artículo, 6.000 nuevos puestos de trabajo temporales (y muy bien pagados, créanme). Perdón si soy una persona “sin convicciones” o “sin personalidad”, pero en la situación en la que nos encontramos prefiero entretenerme buscando ofertas de empleo que quejándome sobre la ausencia de éstas. Se dice que no hay dinero para educación pero si para invertir más de 270 millones de euros en un congreso mundial para empresarios, lo que se traduce en lo de siempre, hay dinero para lo que se quiere. Pero si ponemos en un lado de la bascula los 270 millones de euros de inversión y en el otro los 3.500 millones de euros de beneficios, igual nos salen las cuentas. Just sayin’.

Alexandra Plumed

¿La inmigración una oportunidad en tiempos de crisis?

February 23, 2012

En un contexto de crisis internacional como el actual, la UE tiene que hacer frente a distintos retos que van encaminados a saber cómo gestionar los problemas que han surgido a raíz de esta crisis. Además por el carácter global de nuestro orden internacional estos problemas tienden a afectar y a extenderse a todos los países de manera que los fenómenos adversos afectan a más países y más zonas del mundo que en cualquier otra gran crisis conocida hasta el momento.

Durante la crisis del 29 o la crisis del petróleo de 1973, debido a que no existía un nivel de interconexión tan grande a nivel internacional, la aparición de una crisis no afectaba a todos los países a nivel global sino que tenía un alcance de carácter regional.

Para entender mejor este último punto podemos centrarnos en una cuestión muy importante como es la inmigración; punto en el que vemos grandes diferencias entre las acciones de los inmigrantes del pasado y las opciones que acaban eligiendo los inmigrantes en la situación de crisis actual. En su momento los inmigrantes, cuando se encontraban en una situación de crisis en sus países de acogida, decidían en su mayoría buscar otros países receptores de inmigrantes dónde poder encontrar trabajo y mejorar su situación ya que siempre encontraban otros países, en su mayoría países de la Europa Occidental, que les ofrecían grandes posibilidades y de esta manera convirtiéndose en destinos atractivos laboralmente para todos aquellos inmigrantes con una baja cualificación y de edades muy jóvenes.

No obstante las contingencias económicas actuales han provocado una nueva situación. Por tanto en países como España, segundo país receptor de inmigrantes, la crisis ha golpeado fuerte a este colectivo, constituyendo este grupo como un 30 % del total de los desempleados, ya que muchos de ellos por su perfil se encontraban empleados en sectores que se han visto enormemente perjudicados, como es el caso de la construcción. No obstante, aunque algunos delante de la difícil situación económica, logren mantener su puesto, se encontrarán con unas condiciones laborales muy precarias, con salarios más bajos y más horas en el trabajo.
Y los que lo han perdido todo, que son la mayoría de los inmigrantes, al no encontrar otros países en mejor situación que en el que ya han emigrado, debido a esta crisis de alcance global, deciden volver a sus países de origen, observándose en estos momentos un éxodo de retorno hacia todos aquellos países que en su momento eran emisores de inmigración. Estos países de origen, por tanto, tendrán que gestionar este retorno de población. Una vez observado este punto, podemos decir que “la crisis actual es la más dura de la historia para los inmigrantes” según el último informe la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Un factor que determina la crudeza de la crisis actual para este colectivo es que ha supuesto un aumento importante de los precios de los alimentos más básicos y ha generado un clima de inestabilidad que puede afectar negativamente a la dependencia que tienen los países en desarrollo de las exportaciones de productos, ya que su economía está centrada sólo en la producción de uno o dos productos primarios.

No obstante tampoco podemos generalizar porque la vuelta a el país de origen no siempre se da, ya que allí tampoco ven oportunidades de salir adelante, por eso podemos afirmar como avisa la OIM, que «la migración es resistente a las crisis financieras» y su papel en la economía mundial es «fundamental», por lo que «será difícil que esta se recupere sin la mano de obra migrante».

Sin embargo, en este contexto de fuerte crisis económica se cuestiona la necesidad de inmigrantes en el futuro, sin tener en cuenta que no se han resuelto los problemas que permitiesen una inmigración legal y ordenada en el pasado y que el endurecimiento de las políticas migratorias ya se han realizado antes, sin resultados eficaces.

Por una parte tenemos que mirar más allá y darnos cuenta que los países con economías crecientes y industrializados necesitan mano de obra, ya que estos países receptores se caracterizan en su mayoría por tener una población cada vez más envejecida y una población activa que tiene que cargar con los gastos que supone un estado de bienestar, además de contar con unos ratios de nacimientos bajísimos , especialmente en Europa y con necesidad de capital humano cualificado para un mayor desarrollo científico y tecnológico.

Por todo eso es necesario dejar de pensar que es el gran colectivo de inmigrantes el que empeora la situación, o ir más allá y incluso afirmar que si los inmigrantes desaparecieran del mercado de un país concreto, la crisis se solucionaría. Estos pensamientos se tienen que dejar de lado, en primer lugar, porque producen a nivel político y legal acciones que van a favor de endurecer las políticas de inmigración, aumentando las restricciones a la migración, ya que los gobiernos se ven presionados por sus ciudadanos a actuar de esta forma reactiva, sin analizar soluciones a largo plazo, provocando efectos colaterales como un crecimiento de la inmigración irregular y sentimientos de rechazo y agitando peligrosamente la xenofobia, sentimiento que los partidos de derecha han utilizado para ganar votos y simpatías.

Por todo esto sería interesante tomarse este contexto de crisis como una ventana de oportunidad para legislar una política de inmigración legal que responda y se adecue a las necesidades y características del mercado laboral de cada país, para fomentar una inmigración en pro de la integración y del desarrollo profesional, el cual aportará efectos positivos para la economía del país receptor.

Laia Portell i Pol Ricart

Las primeras migraciones masivas

February 19, 2012

Cuando hablamos de globalización normalmente pensamos en un fenómenos reciente, pero en realidad, hace siglos que podemos empezar a hablar de los primeros signos de su existencia. Uno de los factores que nos ayudan a notificar la importancia de la globalización son las migraciones. A pesar de tratarse de un elemento para nada determinante, sí que es relevante su estudio para la historia economica.

Los flujos migratorios más importantes se dan a partir del 1820 con las llamadas migraciones masivas ya que hasta entonces, la única migración intercontinental comparable había sido la de los esclavos negros obligados a viajar desde África hasta las Américas, y aún así “sólo” hablamos de 8 millones de personas, que, si lo comparamos con los 60 millones de europeos que se dirigieron hacia el Nuevo Mundo, podemos observar la magnitud del flujo migratorio de los cien años siguientes a 1820. ¿Por qué fue entonces que se dieron las migraciones masivas? Porqué hasta bien entrado el siglo XIX, el coste de moverse era demasiado elevado para la mayoría de los migrantes potenciales, y como hemos insinuado anteriormente, únicamente los esclavos podían asegurarse los costes del viaje. Con el abaratamiento de los transportes y las mejoras en comunicaciones, los migrantes potenciales pudieron al fin iniciar rumbo a su nueva vida con cierta facilidad ya que el Nuevo Mundo requería de mano de obra y en esa época la política de Estado no suponía un obstáculo.

Mientras que el primer perfil de emigrante se caracterizó por ser granjero y artesano rural, 100 años más tarde, en 1900, el emigrante predominante pasó a ser el proveniente de las áreas urbanas sin mucho que ver con la agricultura.

El mayor flujo de emigración procedía del Reino Unido, seguido de Alemania y más delante de los países escandinavos y de otros países del noroeste europeo. Los europeos del Sur se unieron al flujo en la década de 1880. A pesar que la gran mayoría tenía como destino el nuevo continente, las migraciones internas dentro de Europa fueron tambén significativas.

Sin embargo, a pesar de que Europa se caracterizó por unos flujos de migración masiva durante el siglo XIX hasta la primera guerra mundial, lo que aquí nos ocupa es explicar las causas de los diferentes comportamientos en las tasas de emigración que se sucedieron entre los países europeos.

La emigración europea en este período, a grandes rasgos, se podrían distinguir diferentes etapas. Durante el crecimiento económico moderno en el continente en la mitad del siglo XIX, las tasas de emigración aumentaron espectacularmente (también debido a que partía de unos niveles muy bajos), después de este gran aumento las tasas empezaron a ralentizarse hasta alcanzar un pico y una vez se alcanzo este punto las tasas disminuyeron hasta estabilizarse.

Este modelo de las fases de la emigración, nos lleva a una explicación contraria con la teoría convencional en la que el salario de los países de salida y la emigración están correlacionados positivamente. Es decir, a medida que la industrialización se iba asentándose en los países de salida, los salarios reales aumentaban y la restricción en la oferta de emigrantes se reducía gradualmente. Pero este no es el único determinante de la emigración europea, esta variable viene reforzada por otra que serían las remesas monetarias enviadas a los países de origen. Por lo tanto, la cuantía de los emigrantes en el extranjero es una de las causas que influenciaron un mayor aumento de las tasas de emigración. Las restricciones presupuestarias fueron superadas por los potenciales emigrantes gracias a esas remesas más que por el crecimiento de los salarios reales. Pero una vez que desaparecen las restricciones presupuestarias, sí que es cierto que los aumentos en los salarios reales tienen una potente influencia en la segunda y tercera fase que hemos explicado en la que se alcanza un pico en las tasa de migración para después comenzar la disminución.

Así pues, nuestro modelo explicativo seria que el aumento de los salarios en un primer momento ayudó a poder emigrar pero en el momento en que la convergencia de los salarios llego a niveles más elevados se perdieron los incentivos para salir al extranjero.

Por otro lado, para entender porque hubo diferencias en las tasas de emigración entre los países de Europa, tenemos que buscar su explicación en los fundamentos subyacentes en la demografía y en los mercados. Los efectos demográficos tuvieron en realidad una influencia directa en el aumento de las tasas de emigración, en el sentido que boom demográfico aumentaba dos décadas después el porcentaje de población en el grupo principal para la emigración. Al igual que sucedió con la convergencia en los salarios, cuando la variable del crecimiento natural de la población retardada disminuyó, las tasas de emigración empezaron a estabilizarse.

Por último, queremos hacer mención de por que el comportamiento de los países latinos fue distinto a los países del norte de Europa en cuanto a sus tasas de emigración.

En realidad, fue el entorno y no el comportamiento lo que hizo que los latinos fuesen diferentes. Estos países respondieron mucho mas a su entorno económico y demográfico que el resto de Europa. Portugal, España e Italia, los tres paises latinos hubo algunos fundamentos subyacentes comunes que favorecieron el aumento de la emigración. Estos fueron: unas tasas modesta de industrialización y el aumento de la población emigrante en el extranjero. Pero lo que realmente los hizo distintos después de la década de 1890 fue el retraso en la expansión demografica y el fracaso economico, sobretodo, de España y Portugal.

 Fuente: Globalization and History

Hacia un nuevo mundo: Globalización

February 19, 2012

Es innegable que el término Globalización es uno de los más utilizados en el momento de intentar definir nuestro mundo actual. Estamos de acuerdo en que la globalización refleja una percepción generalizada de que el mundo está siendo rápidamente moldeado por fuerzas económicas y tecnológicas, que dan como resultado que la evolución de una región del mundo tenga profundas consecuencias para las oportunidades de vida de las personas o comunidades del otro lado del globo, por tanto se entiende como la aceleración de la interconexión en todo el mundo de todos los aspectos.

No obstante raramente se ha estudiado sistemáticamente y coherentemente definiendo si se trata de eventos que se han ido gestando en un proceso histórico o si estos señalan el surgimiento de una nueva coyuntura que suponga un replanteamiento de las formas de gobernanza y de las perspectivas de las comunidades humanas.

Por tanto sería interesante pensar en el origen de esta globalización. ¿Cuándo empieza este fenómeno? Para eso seguramente nos tendríamos que preguntar sobre su intensidad. Aunque creamos que este es un término acuñado en nuestro siglo, sería estúpidamente simplista aceptar que este fenómeno no proviene de un largo proceso histórico. Podemos pues preguntarnos si la globalización de nuestro mundo actual es mayor a la que encontrábamos en un pasado. La respuesta que se impone por supremacía de la lógica es que no. La razón de esa respuesta es que un avance actualmente no es tan significativo como en el s.XIX, cuando partían de un punto de inicio tan atrasado que permitía un avance sin precedentes en crecimiento, favorecido por la revolución en los transportes y en las comunicaciones que permitió la integración paulatina de los mercados y una mayor movilidad laboral.

David Held en su texto nos abre las puertas al debate existente sobre las diferentes teorías que estudian y aportan su personal visión sobre este fenómeno, distinguiendo tres grandes escuelas de pensamiento.

Para los hiperglobalizadoresla globalización se define como un fenómeno económico que está provocando una nueva época de la historia humana y un nuevo orden mundial en que son las fuerzas económicas impersonales de los mercados las que marcan las pautas de actuación en un contexto de economía global.

Estas fuerzas han provocado en primer lugar que los estados-nación tradicionales queden en un segundo plano o incluso que desaparezcan, ya que se esta produciendo una desnacionalización de las economías a través de redes transnacionales de comercio, producción y financieras. Por tanto en el plano económico los estados ya no tienen autoridad y tienen que tratar de tú a tú con empresas transnacionales.

Además a nivel político los estados se transforman a simples instituciones intermedias que sirven como unidades de transmisión para el “capital global” o como gestores de las consecuencias sociales de la globalización, ya que han visto reducida drásticamente su autoridad y su capacidad para ejercer el control sobre la sociedad y la economía. Además serán suplantados por las crecientes instituciones y asociaciones que constituyen nuevas formas de organización social.

Todo esto evidencia la llegada de la disciplina económica neo-liberal en que prevalece la buena gestión económica, que hará difícil la viabilidad del estado de bienestar  y donde al competencia económica va a suponer una nueva división mundial del trabajo que sustituirá  a la tradicional estructura centro-periferia.

A nivel político se cree que se está afianzando una nueva democracia liberal que reforzará la existencia de una civilización global que cuenta con sus mecanismos de gobernanza global, como las organizaciones  y instituciones económicas y políticas internacionales que faciliten la cooperación transnacional y la comunicación y gestión de los problemas globales.

Los escépticos sostienen que la globalización es esencialmente un mito ya que los niveles actuales de interdependencia económica sí tienen precedentes históricos ya que siguiendo su lógica economicista defienden que la integración entre los mercados era mucho más significativa en el s. XIX, época del patrón oro.En contra de los hiperglobalistas defenderán que la globalización no está produciendo una homogenización y convergencia en el bienestar de los diferentes países del globo, ya que en realidad se está tendiendo a una economía internacional cada vez más segmentada en tres grandes bloques regionales: Europa, Asia-Pacífico y América del Norte.Por tanto la globalización no homogeniza ya que se está produciendo un aumento de la desigualdad, que supone la creciente marginación económica de muchos Estados del Tercer Mundo. Tampoco produce una restructuración de las relaciones económicas mundiales ya que el comercio y los flujos de inversión  se concentran en los países capitalistas ricos del Norte y la mayoría de las multinacionales no llegan a las zonas menos desarrolladas.

Esta desigualdad, en opinión de muchos escépticos, contribuye al avance de los fundamentalismos y el nacionalismo agresivo, por tanto la idea de la homogeneización cultural y de una cultura global son mitos. En realidad esta   profundización de las desigualdades globales, sólo demuestra que occidente quiere mantener su primacía en los asuntos mundiales.

También en contra de los hiperglobalistas defenderán que no se está produciendo la aparición de un nuevo orden mundial en que los gobiernos nacionales pierden poder en regular la actividad económica internacional, ya que de ellos depende la liberalización económica mundial, definiendo los gobiernos como los principales “arquitectos” de la internacionalización.

Por último, para los transformacionalistas, la globalización se concibe como una fuerza transformadora históricamente sin precedentes  que está provocando que los estados y las sociedades de todo el mundo estén experimentando un proceso de cambio político, social y económico profundo en su intento de adaptarse a una nueva realidad que se caracteriza principalmente por no haber una clara distinción entre asuntos  internacionales, regionales, estatales y locales.Esta escuela recalca la dirección incierta de este proceso de largo plazo ya que se concibe como contingente y lleno de contradicciones.

Aunque aceptan la existencia de un único sistema global, comparten con los escépticos la creencia que no hay pruebas de la convergencia global o de la llegada de la sociedad mundial única. También comparte con ellos la creencia que la  globalización se asocia con los nuevos patrones de la estratificación global en el que una nueva división internacional del trabajo, no geográfica, sino social se impone como criterio de división de la economía mundial.

Esta estratificación mundial está relacionada con la creciente desterritorialización de la actividad económica, la cual adquiere una dimensión global y transnacional, hecho que trae como consecuencia la reingeniería” del poder,  de las funciones y de la autoridad de los gobiernos nacionales. Aunque estos siguen manteniendo la autoridad jurídica última sobre lo que ocurre en sus propios territorios esto se yuxtapone con la ampliación de la jurisdicción de las instituciones de gobernanza internacional. Por tanto pierde el monopolio en este campo compartiéndola con nuevas organizaciones e instituciones internacionales, como la UE o el Banco Central Europeo.

Aunque defienden que la globalización está transformando el poder y la autoridad de los gobiernos nacionales rechazan el final de la soberanía de las naciones-estado de los hiperglobalistas y la afirmación de los escépticos  de que no ha cambiado mucho su papel. En su lugar defienden un “régimen de soberanía” nueva y también la aparición de nuevas y poderosas formas no territoriales de organización económica y política en el ámbito mundial, hecho que ha provocado que la autoridad se ha vuelto cada vez más difusa entre los organismos públicos y privados a nivel local, regional, nacional, y global y que los gobiernos busquen estrategias coherentes de compromiso con un mundo globalizado, generando un estado más activista.

La globalización puede entenderse como un proceso o conjunto de procesos que tienen lugar en distintos momentos de la historia y que se pueden caracterizar por distintas velocidades. Encontramos el momento que empieza la primera globalización a medianos y finales del siglo XIX, como se ha expuesto con anterioridad, durante este momento histórico se producen grandes avances en las comunicaciones, en los transportes, en los intercambios comerciales así como también en la economía mundial sin precedentes en la historia y los movimientos migratorios de personas. Este punto fue objeto de debate durante la realización del seminario. A partir de aquí se derivaron distintas cuestiones, como por ejemplo si han existido varias globalizaciones o por el contrario hay una sola globalización que ha ido sufriendo distintos cambios de velocidades a lo largo de la historia y que se ha visto ampliada por la aparición de determinados inventos que han cambiado la forma de entender el mundo. Así como también las difíciles situaciones económicas, la movilidad de personas – migraciones-  la manera cambiante de comprender la economía a nivel mundial y la mayor necesidad de organizaciones internacionales y el cambio de relaciones entre Estados que pusieron de relieve que la llamada “primera globalización” fue de mayor importancia a casa del punto de origen desde el que se partía, pero por el contrario no es tan clara la diferenciación entre la primera y la segunda globalización. En nuestra opinión y teniendo en cuenta las distintas fuentes utilizadas en el seminario creemos que no existe una división clara entre estas dos globalizaciones sino que por el contrario existe una línea difusa de la que las dos forman parte se ha ido extendiendo en el tiempo y ha ido apareciendo en distintos lugares en los cuales con la primera globalización no tuvo un impacto tan grande.

Esta es la mejor forma de entender la globalización que por el contrario entenderla como un único o una única condición singular. Destacar que la globalización no se desarrolla de una forma lógica ni lineal, no refleja esta línea de desarrollo, sino que por el contrario, refleja la aparición de redes interregionales así como también sistemas de interacción y de intercambio.

No hace falta recodar que ningún Estado de mundo ha ido avanzando de forma independiente a la globalización, o no se ha visto afectado por ella. Todos han sufrido las consecuencias de la globalización, aunque a algunos estados los ha afectado de manera positiva contribuyendo a un mayor crecimiento económico, a una aproximación a los llamados estados del primer mundo –convergencia-, han visto mejorar su posición en el nuevo orden internacional y su población ha sufrido un cambia cualitativo de vida. Por el contrario, hay otros estados que padecen las consecuencias negativas de la Globalización, padecen una mayor explotación por parte de los países ricos, han visto como la riqueza de su país y de su población se ha reducido así como también su competitividad en el mercado mundial y en las relaciones internacionales. La globalización nos afecta a todos, aunque de distintas maneras, pero nadie puede estar ausente de su influencia ni puede vivir al margen de esta.

Pero no solo afecta a cuestiones económicas sino que también se ven afectadas las aéreas más sociales y del ámbito más personal de los ciudadanos. Pocas áreas de la vida social pueden escapar del alcance de los procesos de la globalización. Estos procesos de cambio favorables se reflejan en todos los ámbitos sociales de la cultural a través de lo económico, lo político, el legal, el ejército y lo ambiental. La globalización es mejor entendida como un fenómeno social multifacético o diferenciada. Por esta razón decimos que no puede ser concebida como una condición singular sino que refleja los patrones mundiales  con interconexión dentro de los de los ámbitos claves de la actividad social.  Es aquí donde también apareció el otro punto destacado de discusión en el seminario que realizamos, y que también está estrechamente ligado con las tres  distintas posiciones que hemos descrito con anterioridad. Remarcar que en esta cuestión ya nos estamos aproximando más a la perspectiva actual de la globalización.  ¿La globalización económica lleva también a la globalización de los valores – homogenización-  de las culturas y a una sociedad civil mundial? En este momento también es interesante preguntarse: ¿Globalización u Occidentalización?

Para responder a esta pregunta en clase aparecieron distintos puntos de vista  así como también distintas respuestas a esta pregunta, pero lo que está claro es que la mayoría de patrones de consumo de los que goza el mundo actual proceden de occidente y que cada vez se están implantando los valores occidentales – del mundo anglosajón- como los correctos dentro del nuevo orden mundial y en las relaciones entre estados e incluso dentro de los propios estados. La cultura occidental se está expandiendo de una manera desorbitada y en algunos lugares esta se está imponiendo por medios no democráticos como la guerra o el conflicto armado. En este sentido se pueden ver atacados los sentimientos nacionales de cultura de las distintas regiones y estados del mundo.  Son fruto de esto los distintos movimientos contrarios a la globalización que pueden aparecer en distintas partes del mundo y que ven como sus culturas, su forma de vida, su manera de entender el mundo están pasando a un segundo plano a causa de esta unificación de valores y culturas que muchas personas ven que causa la globalización.

La globalización también ha causado una manera distinta de ver a las demás personas de otros países, anteriormente a la globalización e incluso en los primeros años de esta, la precepción de las personas con conocimientos y características similares a los tuyos e incluso procedentes de la misma clase social -mismo sector de trabajo- se veían como compañeros, como personas con las que luchar para conseguir mejores resultados dentro del campo laboral, mejores condiciones de trabajo entre otras cosas. Pero a lo que nos ha llevado esta globalización es a entender que en la actualidad no hay compañeros sino rivales. Esta es una de las conclusiones con las que terminamos el seminario y que para ejemplificarla mejor utilizamos el texto de Milanovic – lectura recomendada y muy interesante para complementar- . Hemos pasado de compañeros a rivales, de intentar entre todos crear una acción colectiva que nos permita mejorar en nuestra vida laboral a competir por el trabajo, trabajar por un sueldo inferior, formarnos para tener un nivel superior y aceptar las demandas de los mercados. Este hecho ha provocado que haya una menor actuación colectiva por parte de los obreros y colectivos laborales.

También fue un punto de debate importante en este seminario si era más importante la clase social a la que pertenecías o por el contrario el país de origen. Anteriormente a la globalización la clase social era determinante y marcaba tu posición en el mundo y tu capacidad de ascenso. Pero esto cambió a partir de la globalización y también a partir de los efectos producidos por esta -expuestos en el párrafo anterior-  la clase social ya no determina tanto tu progreso en el mundo como lo hace el país de origen. Las distancias entre país han crecido a partir de la globalización y las diferencias entre muchos de ellos han aumentado. Consecuencia de esto es que la clase social ya no es tan determinante como lo es el país de origen. Esto está muy bien explicado y ejemplificado por Milanovic que estudia este tema y nos muestra ejemplos que corroboran esta teoría.


Oh, Inglaterra

February 5, 2012

Normalmente asociamos los orígenes de la Revolución Industrial directamente a Gran Bretaña pero si reflexionamos profundamente esta asociación nos pueden surgir diversas cuestiones, como por ejemplo ¿Por qué la Revolución Industrial fue británica? Sí es cierto que Gran Bretaña fue el primer país que logró industrializarse en profundidad, pero ¿Por qué Gran Bretaña y no los países emergentes de Asia? Estudios empíricos demuestran que  China y Japón apenas se distanciaban de Inglaterra en cuanto a tierras, trabajo y mercado de capitales. India también está incluida en la lista de candidatos a la Revolución Industrial pero, ¿Por qué fue finalmente Gran Bretaña?

Definimos la Revolución Industrial como un periodo histórico que abarca des de la segunda mitad del siglo XVIII hasta principios del XIX y está caracterizado por una serie de transformaciones tecnológicas, culturales y primordialmente socioeconómicas que conducen a una ruptura respecto el equilibrio preindustrial. A pesar que “ruptura” sea un término demasiado brusco para poder definir la Revolución Industrial (en realidad deberiamos hablar de un proceso más paulatino y continuo de lo que los libros de historia reflejan) podemos entender que Gran Bretaña poseyó una determinada combinación de factores y condiciones que propiciaron este fenómeno de semejante envergadura. Però realmente las características del imperio inglés a mediados del siglo XVIII no eran tan diferentes de los imperios asiáticos, con un una población más abundante que en Inglaterra y desarrollando satisfactorias economías de mercado. Un capítulo del libro de Gregory Clark “Farewell to alms” nos ayuda a entender las razones por las que Gran Bretaña liderara la Revolución Industrial y no otros países que también estaban en la lista como candidatos a tal Revolución.

A pesar de que en un principio puede parecer que cualquiera de estos territorios podrían haber sido los pioneros en la Revolución Industrial, los países asiáticos tenían limitaciones cruciales para el avance y desarrollo del susodicho fenómeno industrial.

 A pesar que de su elevada densidad demográfica, un amplio territorio en posesión y abundancia de recursos naturales, el problema más importante para la India son las condiciones de pobreza tanto en la población como en los salarios y precios, en este caso aún más marcadas por su sistema de estratificación social basado en castas, que favorece la inmovilidad social y por lo tanto desincentiva a la población luchar por una mayor producción. Otro factor que desincentiva una mayor producción es la própia religión hindú, que desaprueba el lucro personal. Por último, pero no por ello menos importante, cabe destacar el factor demográfico. El aumento excesivo de población hace más difícil la tarea de alimentar a las personas, y la agricultura no era suficiente para satisfacer las crecientes bocas en India.

China comparte con India el factor demográfico, que a pesar de ser una de las principales potencias mundiales si no la primera, tenía un grave exceso de población. Un impedimento que acabamos de analizar en el caso hindú. A esto se le debe sumar el elevado grado de burocratización del país. A pesar de que en un país tan extenso como China es necesario un modelo con un determinado grado de burocratización, esta característica puede tener un efecto bumerán como en este caso le ocurrió a China, con un sistema funcionarial demasiado complejo que dificultó el desarrollo industrial.

El último país asiático que Clark menciona como ejemplo de los países que no lograron un desarrollo industrial como el de Gran Bretaña es Japón. A pesar de tratarse de un país en el cual las causas son más difusas, la cultura samurai nos da unas pistas. Aunque Japón era un país con una riqueza cada vez más elevada al igual que en China i Inglaterra, la distribución de esa riqueza era muy desproporcionada. La inexistencia de una clase social media contribuyó a que finalmente Japón no fuera territorio de Revolución Industrial.

El proceso de industrialización en Asia fue más lento que el de Gran Bretaña por dos factores: por un lado el rápido y excesivo crecimiento de la población asiática y por otro lado lo que Clark define como menor ventaja reproductiva a los ricos en Asia.

Por todas estas razones ni India, ni China, ni Japón fueron capaces de superar a Gran Bretaña en el desarrollo de la Revolución Industrial, pero ahora si, ¿por qué Inglaterra?

Para Kenneth Pomeranz factores como la comercialización, condiciones de bienes, tierra y trabajo, crecimiento de la economía y ajustes de la población al ritmo de la economía, no son suficientes para conducir a una ruptura industrial tal y como afirma en su famoso libro “The Great Divergence”. El eminente profesor de historia aboga más bien por dos accidentes geográficos a la hora de determinar las fuentes de la ruptura en Europa: el carbón y los territorios colonizados. Los numerosos yacimientos de hierro, fueron una pieza clave para construir la maquinaria necesaria para el transporte de los recursos necesarios para abastecer la industrialización, en efecto, el carbón sobre todo. De aquí que Europa tuviera la gran extensión de tierras que representaban sus colonias al abasto de sus manos.

A parte de las ventajas geográficas de Europa, el capitalismo, el sistema económico por el que abogaban los teóricos clásicos del libre mercado fue la base de la estructura de la sociedad industrial gracias a la cual Europa, y en concreto Gran Bretaña, experimentó un crecimiento económico que, mezclado con los factores desarrollados a lo largo de este análisis, acabó con la Revolución Industrial.

Alexandra Plumed Dávila

Utilitarismo por Stuart Mill

February 4, 2012

John Stuart Mill nació en la Inglaterra de la Revolución Industrial, a principios del siglo XIX.  Como pensador político se le sitúa en el “radicalismo filosófico”, tuvo una visión progresista del liberalismo, ya que entre sus temas políticos más destacados se encuentran la libertad y la democracia deliberativa, la emancipación de la mujer y el socialismo, además, defendió el anti-esclavismo y anti-racismo.

No obstante, en este blog  nos interesa exponer de manera amplia las diferentes perspectivas y nociones que han influido en nuestra historia económica.  Así pues, lo que aquí nos motiva son las contribuciones que realizó Stuart Mill a la economía, de esta forma, dejaremos aparcada la teoría política.

Mill como economista es el referente del ricardismo maduro, también acomoda los planteamientos de  Adam Smith en su teoría y a pesar de que criticó a algunos de sus contemporáneos tales como Bentham y Jevons, Mill se mantuvo en el campo clásico de la economía.

Las principales divergencias con otros autores clásicos se centran con respecto al utilitarismo. Según Mill, el comportamiento humano se interpreta principalmente a través de la costumbre y los hábitos de los individuos, además, de un conjunto de sentimientos y, sobretodo, mediante la razón. Caracteres que no se pueden cuantificar con una determinada magnitud,  por lo tanto, la idea de poder realizar un cálculo según el cual incidir en la positividad de una acción, en tanto las consecuencias que tiene para la sociedad resulta poco empirista.

En este sentido, Mill aboga por el poder de la educación a la hora de inculcar a los individuos la idea indisoluble entre la propia felicidad del individuo y el bien de todos. Además,  para formular su principio de máxima felicidad adopta un elemento de la teoría de Smith, concebir a los seres humanos como “animales sociales” para poder comprender como los individuos pueden concebir intereses comunes aun persiguiendo fines personales, abandonado el egoísmo. Según Mill, la felicidad utilitarista no es la de uno mismo, sino la que interesa a todos.

A pesar de las diferencias teóricas entre Mill y otros autores clásicos, podemos clasificarlos en una misma categoría, la de economistas clásicos, debido a que subyacen la idea de que siempre que el resultado de una elección entre una serie de posibilidades sea susceptible de ser medido por una magnitud, el individuo elegirá la alternativa que le reporte más, esto es a lo que se refieren cuando denominan que los agentes económicos son racionales. Racionalidad en el sentido de que si todo se mantiene constante, por ejemplo, los individuos prefieren más riqueza que menos.

Los Essays on some unsettled questions of political economy escrito por Mill es el texto que se convirtió en el texto estándar para la economía durante más de cuarenta años. En esta obra, se perfila la definición que da Mill de economía política según la cual, esta trata de la producción y distribución de la riqueza. Su teoría económica también se ocupa del papel de las instituciones del gobierno, así como también de las tendencias del cambio histórico.

En cuanto al papel del gobierno este resulta importante especialmente en el campo de la distribución, más que en el de producción el cual se rige por las “leyes naturales”.

Nos gustaría resaltar una serie de nociones económicas defendidas por Stuart Mill de manera sintética.

Según el autor que nos ocupa, los precios de mercado dependen de la oferta y la demanda; que coinciden con el precio “natural” cuando la oferta es igual a la demanda, este precio “natural” incluiría las rentas de la tierra y el propio beneficio, esto es la idea fuerza de la teoría del valor de cambio que procede de Smith y Ricardo. Por otro lado, insiste frecuentemente,  tanto cuando quiere explicar el apartado de la producción como cuando se refiere a las tendencias del cambio histórico, en la necesidad de la restricción del crecimiento de la población para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores  Stuart Mill en su contribución al campo económico también intenta analizar sin demasiado éxito la forma en la que viene determinado el salario, el cual vendría de la combinación de dos variables: la cantidad de capital disponible para el mantenimiento de los trabajadores y el número de trabajadores empleados.  Por último, en cuanto a la propiedad privada, esta sería  beneficiosa si se organiza de tal forma que no favoreciese desigualdades excesivas y arbitrarias, esto podría conseguirse mediante el poder que tenga la difusión de la educación o como hemos dicho antes poniendo frenos  al crecimiento de la población (estas dos últimas ideas son recurrentes al pensamiento de Mill).

A modo de conclusión, queríamos matizar que si bien John Stuart Mill es un gran defensor del liberalismo político, afirmación que es válida al analizar los temas que trata y su postura ante ellos, esta no tiene por qué tener una rígida vinculación con la defensa del liberalismo económico. Por lo tanto, el liberalismo político por el que tanto  énfasis Mill suele poner no tiene que llevarnos a la equivocada convicción de que también era un acérrimo defensor  del  laissez faire.  Esta supuesta contradicción entre pensamiento político y económico queda clarificada cuando se exponen sus ideas sobre propiedad privada, como las que acabamos de referenciar.

Miquel Pons